Os dejo con algunas de las preguntas en referencia a la cultura, de la entrevista echa por George steiner uno de los pensadores mas internacionales de nuestro tiempo.
¿Y la política y la cultura? ¿Cómo se llevan? Y otra
cuestión: ¿comparte usted la sensación –muy personal y subjetiva, por otra
parte- de que la cultura, entendida como ‘las artes’, está estancada, al
contrario que los avances científicos, imparables?
R. A ver cómo hablamos de esto, es delicado. Estamos usted y
yo en una pequeña ciudad inglesa como Cambridge en la que, desde el siglo XII,
cada generación ha producido gigantes de la ciencia. Hay ahora mismo 11 premios
Nobel aquí. De aquí salieron Newton, Darwin, Hawking… Para mí, el símbolo del avance imparable de las ciencias es
Stephen Hawking. Apenas mueve la esquina de una de sus cejas, pero su mente nos
ha llevado al extremo del universo. Ningún novelista, dramaturgo, poeta o
artista, ni siquiera el mismísimo Shakespeare, habría osado
inventar a Stephen Hawking. Bien. Si usted y yo fuéramos científicos, el tono
de nuestra charla sería distinto, sería mucho más optimista, porque hoy, cada
lunes la ciencia nos descubre algo nuevo que no sabíamos el lunes pasado. En
cambio –y esto que le digo es totalmente irracional, y ojalá me equivoque-, el
instinto me dice que no tendremos un nuevo Shakespeare ni un Mozart ni un
Beethoven ni un Miguel Ángel ni un Dante ni un Cervantes el día de mañana. Pero sé que tendremos nuevos Newton,
Einstein, Darwin… sin duda. Esto me asusta, porque una cultura sin grandes
creaciones estéticas es una cultura empobrecida. Echamos mucho de menos a los titanes
del pasado. ¡Ojalá me equivoque y el próximo Proust o el próximo Joyce estén naciendo en la casa
de enfrente!
P. ¿Establece usted diferencias entre “alta” y “baja”
cultura, como han hecho algunos intelectuales de renombre, visiblemente
incómodos ante formas de cultura popular como los cómics, el arte urbano, el
pop o el rock, a los que se llegó a poner la etiqueta de “civilización del
espectáculo”?
R. Yo le digo una cosa: Shakespeare habría adorado la
televisión. Habría escrito para la televisión. Y no, no hago esas distinciones.
A mí lo que de verdad me entristece es que las pequeñas librerías, los teatros
de barrio y las tiendas de discos cierren. Eso sí, los museos están cada día
más llenos, la muchedumbre colapsa las grandes exposiciones, las salas de
conciertos están llenas… así que atención, porque estos procesos son muy
complejos y diversos como para establecer juicios globales. El señor Mohammed Ali
era también un fenómeno estético. Era como un dios griego. Homero habría
entendido a la perfección a Mohammed Ali.
P. ¿Cree que asistiremos a la muerte de la cultura como
contenedor de formas clásicas ya manidas y su sustitución por otras nuevas?
R. Puede… puede que esté muriendo una cultura clásica de
carácter patriarcal y esté surgiendo otra de formas nuevas e intermedias, una
cultura hermafrodita, bisexual, transexual y en la que desde luego la mujer
contribuirá de forma muy especial a recuperar los sueños y las utopías… Por
cierto, una vez más, hablando de transexuales y bisexuales… ¡Freud ni los vio
venir!
P. El creciente desdén político por las humanidades es
desolador. Al menos en España. La filosofía, la literatura o la historia son
progresivamente ninguneadas en los planes educativos.
R. En Inglaterra también pasa, aunque quedan algunas
excepciones en escuelas privadas para élites. Pero el sentido de la élite es ya
inaceptable en la retórica de la democracia. Si usted supiera cómo era la
educación en las escuelas inglesas antes de 1914… pero es que entre agosto de
1914 y abril de 1945 unos 72 millones de hombres, mujeres y niños fueron
masacrados en Europa y el oeste de Rusia. ¡Es un milagro que todavía exista
Europa! Y le diré algo respecto a eso: una civilización que extermina a sus
judíos no recuperará nunca lo que fue. Sé que cabrearé a unos cuantos antisemitas,
pero la vida universitaria alemana nunca fue ya la misma sin esos judíos. Una
civilización que mata a sus judíos está matando el futuro. Pero bueno, hoy hay
13 millones de judíos en el mundo, más que antes del Holocausto.

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