La musicoterapia es
un tipo de terapia que consiste en utilizar la música para mejorar y mantener
la salud, tanto física como mental. El musicoterapeuta se
sirve de la música como fuente de comunicación para conseguir
aquellos objetivos que se fijaron previamente al hacer el diagnóstico.
Las
aplicaciones de la musicoterapia son diversas.
En el ámbito
psicológico se puede enfocar al trabajo de crecimiento
personal en niños sin problemas.
También se utiliza en
niños hiperactivos, depresivos, agresivos y es muy útil en el
tratamiento de niños autistas para vencer su aislamiento y
modificar pautas de comportamiento. Los niños disminuidos psíquicos mejoran
también su conducta y su capacidad de relación con los otros gracias a la
musicoterapia. Respecto a los niños con disminuciones físicas, la musicoterapia sirve
para superar la no-aceptación de su discapacidad y de su
diferencia respecto a los otros.
Dentro de la medicina general
se aplica en el tratamiento contra el dolor, en
intervenciones y en todo tipo de enfermedades o situaciones que exigen
un soporte psicológico del niño. En los hospitales de Estados Unidos es normal
ver un musicoterapeuta responsable de tranquilizar al niño antes y después de
una operación o de hacerle olvidar el dolor que siente por una enfermedad.
Podemos plantearnos llevar a
nuestro hijo a un musicoterapeuta si queremos que se
exprese y se comunique con libertad y fluidez. Quizá le cuesta
expresar sus ideas y sus inquietudes verbalmente. En una sesión de musicoterapia,
un niño que tiene vergüenza de decir que se siente solo puede expresarlo
cantando una canción triste en la que se habla de alguien que está solo o de
alguien que tiene sentimientos parecidos a él.
En una sesión colectiva de musicoterapia conseguiremos
que nuestro hijo mejore su relación con los otros niños de la escuela.
La música, cuando se hace en grupo, consigue entrar en cada uno de los miembros
y eso crea un clima emocional que permite expresarse y relacionarse con
sinceridad y plenitud. Cuando él consigue relacionarse positivamente
con los demás compañeros que hacen musicoterapia se da cuenta de que
puede hacer lo mismo con otros niños cuando sale de la sesión porque ha
aprendido nuevas maneras de hacerlo.
Con el tratamiento con
musicoterapia el niño desarrolla el conocimiento de sí mismo. Se da
cuenta de sus defectos y de sus virtudes respecto a los demás. Se da cuenta de
cómo y en qué es diferente de los otros y de que esto no tiene porqué ser
negativo. Además, el niño obtiene a menudo experiencias gratificantes que
le ayudan a configurar su personalidad.
Uno de los campos en el que la
musicoterapia parece ser muy prometedora es el de los trastornos del lenguaje.
Por ejemplo, niños que tienen problemas de lenguaje debido a
un accidente que ha afectado esta función y no pueden hablar son capaces de
cantar las palabras de una canción que recuerdan o que están aprendiendo.
Es útil en niños que tienen problemas
para situarse en el espacio y el tiempo ya que les permite asimilar
estos conceptos de forma práctica. Además, la musicoterapia se puede aplicar
desde que el niño es muy pequeño ya que la música es accesible a todo el mundo
gracias a su sencilla estructura.
No debemos pensar, no obstante,
que la música por sí sola es terapéutica. La música es el elemento que se
utiliza para facilitar el cambio terapéutico. Así pues, cuando la música se
utiliza en terapia, ésta hace el papel de guía, de facilitadora o de puente que
lleva al niño a un contacto terapéutico.
Anna Garí Campos
Psicóloga clínica
Psicóloga clínica

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